El orden y la organización del estudiante en el aula.
El orden es el fundamento de todas las virtudes. Debería de ser el primer habito que un niño puede adquirir, su periodo sensitivo se viven entre los 2 y los 6 años, siendo la base sobre la que se asientan todos los demás hábitos. Desde muy pequeños a los niños se les debe de enseñar que existen horarios, normal y leyes que hacen que la vida sea más sencilla. Lo primero que se les debe de enseñar es el orden material de las cosas, luego esto les permitiera saber organizar su tiempo y esto va a lograr enseñarles a ser más eficaces.
- El orden entra por los ojos, por lo que es bueno que comparen su cuarto antes y después de haberlo ordenado, para que ellos mismos palpen la diferencia y constaten que compensa ser ordenado, aunque cueste un poco.
- Es importante motivar en positivo, con cariño y paciencia. El orden exige un mínimo de flexibilidad, pues no podemos vivir para el orden. Tenemos que ilusionar y motivara los chicos a ser ordenándoles haciéndoles participar en las tareas de ordenar los juguetes, los cuentos o su ropa, elogiándoles cada vez que ayuden. Para que el niño sienta la importancia y la conexión entre el esfuerzo, el bien y la alegría que esto conlleva.
El orden está en todas las cosas humanas y esto permite ahorro de esfuerzo y energía, cuando algo está desordenado las cosas no funcionan. Si los niños son ordenados y logran organizarse serán niños felices y tranquilos, que siguen métodos para hacer las cosas, que organizan su vida.
El niño también debe aprender que las cosas tienen un orden, tanto para hacer una poesía, como para elaborar una música, como para contar y narrar, es por eso que se le han de enseñar actividades en las que tenga necesidad de hacer uso de un ordenamiento o de comprender un orden de cosas.
En la base de la disciplina está el orden: las cosas han de hacerse de una manera, ello ahorra esfuerzo y capta la atención del adulto, pues un niño desordenado y malcriado no recibe elogios, algo que le es indispensable para la formación de una autoestima adecuada.
En la escuela infantil hay que organizar la vida del niño, darle un ordenamiento a su vida y sus acciones, y dentro de una independencia que también es necesario propiciarle, hacer posible que tenga una conducta socializada y de buena relación con los demás.
Actividades para realizar en el aula para incentivar el orden:
"El Gatito Desordenado"
La actividad se debe de iniciar con una conversación para situar a los niños en el contenido y diagnosticar el nivel de entendimiento que tienen de lo que se trata el orden, luego se cuenta un cuento y luego se hace un análisis valorativo y se realiza una manualidad.
Objetivo:
- Enseñar las nociones iniciales de la importancia del orden de los niños.
- Valorar el nivel de comprensión respecto a esta cualidad.
Materiales:
- cuento
- Laminas sobre el cuento
- Lápices
- papeles
- pilot
El educador introduce el tema, haciendo preguntas a los niños para inicial una conversación sobre el mismo, por ejemplo:
- ¿Saben lo que es un orden?
- ¿Qué significa ordenar?
- ¿Es bueno o malo ser ordenado?¿Por qué?
- ¿Qué pasa si no somos ordenados en el aula?
- ¿Quiénes aquí se consideran ordenados?
Después de comentar las respuestas probablemente concretas de los niños, el educador tratará de llevarlos a comprender que el orden es algo consustancial en la vida, y que todo, desde comer hasta hacer música, tiene un orden.
Se contará el cuento seleccionado, con la debida entonación y emoción. El educador podrá apoyarse en láminas elaboradas previamente con diversas escenas del argumento:
“El gatito desordenado”
Pues cuentan de un gatito muy juguetón que vivía con su mamá en un enorme almacén de ropas. Era gris con rayitas blancas y negras, y tenía los ojos verdes. Mamá Gataza le puso como nombre Gatito Juguetón.
Mamá Gataza se pasaba toda la noche ocupada cazando ratones, pues no había uno que se le escapara, además de que esa era su función en aquel enorme almacén.
Cuando Gatito Juguetón empezó a ser grandecito, Mamá Gataza lo sentó y le dijo: “Tienes que aprender a cazar ratones. Para eso tienes que seguir un orden: primero aprender a afilarte las uñas, luego cómo acercarte a los ratones sin que te vean ni huelan, más tarde como atraparlos, y al final, como defenderte de los perros por si alguno te sorprende cuando estás cazando.
Aquel orden de cosas no le agradó mucho a Juguetón, y cuando su mamá lo llamó para enseñarle como afilar sus uñas, le contestó: “Mamá Gataza, ya lo sé”.
Unos días más tarde la mamá gata quiso enseñarle como acercarse inadvertido a los ratones, pero Juguetón, que solo quería jugar, le dijo: “Mamá Gataza, ya yo sé”.
Días mas tarde la gata pretendió demostrarle como se cazaba al ratón, y de nuevo Gatito Juguetón le dijo: “Mamá, ya lo sé”.
Finalmente, un buen día le propuso mostrarle como escapar de los perros y de nuevo le contestó: “Mamá, ya yo sé”. Y se fue a jugar como siempre.
“Eres un sabelotodo, contestó la Mamá Gataza, perdiendo la paciencia, así que no trataré de enseñarte nada más, pero vamos a ver como te las arreglas, porque ya eres bastante grande y es hora de que salgas solo. Pronto voy a tener otros gatitos y tendré que ocuparme de ellos.
De momento Gatito Juguetón se preocupó, pero enseguida pensó: “¡Qué va! Mamá Gataza lo dice para asustarme”, y como siempre se fue corriendo a jugar.
Esa noche Gatito Juguetón no vió a Mamá Gataza. Llegó la mañana y la buscó y la buscó, pero no pudo encontrarla. Ya por la tarde la encontró dentro de una gran caja con tres gatitos recién nacidos.
“Mamá Gataza, Mamá Gataza” le dijo Juguetón bien calladito al oído, tengo mucha hambre, porque desde ayer no he comido nada.
“Pero, contestó la gata, ¿cómo es eso? ¿Es que no has podido atrapar ni un solo ratón?”
Y Gatito juguetón bajando la cabeza, porque le daba mucha vergüenza, le respondió: -“Es que no sé que me pasa que todos se me escapan”
“Pero, contestó Mamá Gataza, ¿no eras tú el que decía ya lo sabía todo y no quiso aprender el orden de las cosas que yo quería enseñarte?”
“Sí, Mamá Gataza, pero la verdad es que lo decía para irme a jugar”
“¿Y que piensas hacer ahora?”
“Pues, si tú me dejas, aprender cuando empieces a enseñar a mis hermanitos.”
Y desde entonces a todo el mundo le extraña ver a Mamá Gataza con tres gatitos chiquititos y uno grandote, enseñándoles todo lo que tienen que saber los gatos. Y cuando le preguntaban siempre respondía: “Es que mi hijo mayor, por no aprender el orden de la vida de un gato, se quedó sin saber porque sólo pensaba en jugar. Y ahora se dá cuenta de lo tonto que fue, y quiere saber como debe ser un gato.”
Los niños en en conjunto con el educador harán un análisis de la conducta del gato Juguetón, y se procurará que los niños lleguen a conclusiones respecto a:
1. La necesidad de aprender para poder saber y conocer las cosas.
2. Para aprender hay que seguir un orden, primero lo más fácil y luego lo más difícil.
3. Es bueno ser ordenado.
4. El que es desordenado siempre se busca problemas.
Después de discutir el cuento, el educador propondrá a los niños que dibujen escenas del cuento del Gatito desordenado, y de otras que se les ocurran, con estos dibujos se podrá posteriormente hacer una colección para ponerla en exposición en el aula.
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VALORACIÓN CRITERIAL
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Conducta observada
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SI
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NO
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Comentarios
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Mostraron nociones elementales de lo que significa un orden.
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Necesitaron ayuda para relacionar el orden en el cuento.
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Son capaces de repetir parte del cuento con cierto orden.
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Entendieron porqué el gatito del cuento es desordenado.
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Hicieron comentarios respecto a ordenar cosas.
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"El semáforo"
En el orden va incluido el comportamiento en el aula, si uno es ordenado y sigue instrucciones esto significa que uno tiene una buen actitud y se está portando bien. Se debe de incentivar el orden mediante un semáforo que se pega en el aula y los niños constantemente se recuerdan de seguir las debidas instrucciones.
¿De qué manera se les enseña a los niños sobre el orden en el aula y como incluiría usted a los padres de familia en este proceso?
Génesis C.